El metaverso, una realidad para nuevos negocios y nuevos riesgos cibernéticos

I nuovi rischi cyber del metaverso
Una dimensión que fascina a muchas empresas pero que también esconde muchos riesgos

Hay quien anuncia una revolución trascendental y quien tuerce el gesto sin atender a razones. Entre los dos polos encontramos una serie de actitudes diferentes: desde la más curiosa hasta la más reacia.

Una cosa es segura: el metaverso está haciendo que se hable mucho de él. Pero nadie tiene todavía las ideas muy claras al respecto. Hay quienes ya lo aman y lo ven como la dimensión del futuro, a la que será difícil sustraerse, y quienes lo temen al verlo como una herramienta diabólica que hará aún más difícil de entender la diferencia entre el mundo real y el virtual.

El metaverso representa la posibilidad de pasar de la realidad hecha de objetos concretos y personas de carne y hueso a una realidad totalmente virtual en 3D, en la que todo con lo que interactuamos (personas, dinero, bienes, ciudades) vive en la dimensión 3.0.

En resumen, el metaverso nos permite entrar con nuestro avatar en la realidad que elijamos, para sumergirnos totalmente en ella a través de un visor de RV. Aquí, en esta dimensión diferente, podemos vivir otra vida, elegir los amigos que más se parezcan a nosotros o la pareja ideal, vivir en la casa de nuestros sueños, intercambiar, jugar, comprar, vender y hacer todo lo que tal vez en la vida real, la verdadera, no podemos hacer.

Esta tecnología saca provecho a la realidad virtual (RV), la realidad aumentada (RA) y la inteligencia artificial (IA), y ofrece nuevas oportunidades para crear mundos interconectados donde los avatares se mueven sin obstáculos a través de los planos tridimensionales de la red.

¿Una huida de la vida real? ¿Una oportunidad para el conocimiento y el enriquecimiento? ¿Una segunda oportunidad si la primera no nos satisface? ¿Una nueva forma de hacer negocios? Cada uno puede elegir la respuesta que más le convenga. Algunos lo comparan con internet y con la conmoción que supuso: una extraña realidad que al principio parecía de ciencia ficción y de la que ahora ya no se puede prescindir.

Grandes oportunidades de beneficios en nuevos negocios

No obstante, una cosa está clara: después de la revolución de internet, el metaverso podría ser el comienzo de una nueva era. De hecho, probablemente ya lo sea, dado que según los datos aportados por la encuesta Business & Growth Trends 2022 de Ogilvy, una de las mayores redes de «marketing» del mundo, la estimación del valor de mercado total de su tecnología para 2024 es de alrededor de 800 000 millones de dólares.

En lo que respecta a las empresas, se trata de una gran oportunidad de beneficios y de posibilidades en casi todas las áreas de mercado. Especialmente para las empresas desarrolladoras y para todas aquellas que van a la vanguardia de las tecnologías de realidad virtual, así como para quienes obtienen beneficios con las criptomonedas y los videojuegos. En el estudio «Opportunities in the metaverse», J.P. Morgan señala que solo la inversión en publicidad dentro de los juegos podría alcanzar los 18 410 millones de dólares en 2027.

E incluso las empresas más tradicionales pueden crear nuevos negocios. De hecho, según los analistas de la empresa de inversiones BlackRock, todas las marcas tendrán que lidiar con la nueva realidad. En la actualidad, ya hay obras de arte, joyas y prendas de vestir que solo existen en el mundo virtual y que tienen la característica de ser únicas. El pasado mes de noviembre se vendió un bolso digital de Gucci por 4000 dólares, y muchas otras firmas de moda están dispuestas a vestir a los avatares de las personas que se mueven en el metaverso. Lo mismo ocurre con el mercado inmobiliario, de terrenos, etc.

Una nueva frontera para el «smartworking»

Por no hablar de la inversión en las nuevas fronteras del «smartworking». Las plataformas más utilizadas en estos dos años de pandemia, como Zoom o Meat, pronto se verán superadas por programas que permitirán organizar reuniones de avatares en la oficina.

En la conferencia anual de Microsoft dedicada a los profesionales del sector informático, celebrada a principios de noviembre, se anunció que desde mediados de 2022 ya se podía vivir este tipo de experiencias en Teams.

En resumen, las empresas ya se están lanzando de cabeza a este mundo y comienzan a coquetear con él para obtener mayores beneficios. Pero los peligros no son pocos. De hecho, hablando aún de una tierra de nadie, un lejano oeste sin reglas, donde los ciberdelincuentes pueden desplazarse libremente y encontrar un terreno fértil para sus acciones maliciosas.

Cuidado con los riesgos cibernéticos

Además, dado que las tecnologías del metaverso siguen siendo pioneras y están en desarrollo, sus riesgos todavía se desconocen y pueden ser inéditos.

Entre los principales ya identificados se encuentran:

  • el robo de información y datos sensibles;
  • el robo de identidad (un «hacker» puede hacerse con el avatar de un usuario y realizar acciones en detrimento de otros);
  • el robo de criptomonedas, el dinero utilizado en el metaverso para los intercambios comerciales y del que los piratas informáticos son especialmente codiciosos;
  • el ataque tipo «joystick» humano, es decir, el movimiento de un usuario en el espacio físico sin que este se dé cuenta, con fines de engaño, violencia y extorsión;
  • la suplantación de identidad, que se asemeja al robo de identidad e implica que un ciberdelincuente se aproveche de la información pública disponible en línea para suplantar a terceros y obtener mediante engaño información personal de usuarios desprevenidos.

A los ya enumerados para las empresas se añaden también:

  • El FOMO («fear of missing out»). Muchas empresas, para evitar verse excluidas de la «next big thing», se sienten obligadas a estar presentes en el metaverso. El riesgo es caer en las manos equivocadas, eligiendo al médium sin conocerlo adecuadamente y tomando decisiones imprudentes.
  • El riesgo para la integridad. Una empresa podría exponer sus datos en el metaverso sin tener en cuenta las implicaciones y las precauciones necesarias para cualquier exposición pública en línea, puesto que el riesgo de un posible robo de datos siempre está a la vuelta de la esquina.
  • Las violaciones de los derechos de autor.
Conocer las amenazas para evitar los riesgos

Todo individuo u organización que decida entrar en contacto con esta nueva realidad debería, por lo tanto, ser consciente de las amenazas. Pero aún más importante es saber reconocer un posible intento de fraude y garantizar los más altos estándares de privacidad, seguridad de los datos y seguridad informática, necesarios para el uso de las tecnologías digitales.

Eso significa no solo tener unos dispositivos, un «hardware» y un «software» seguros, actualizados con los últimos parches de seguridad, correctamente configurados, diseñados e instalados, sino también haber recibido la formación adecuada respecto a la concienciación sobre ciberseguridad. Dado que siempre es el error humano la causa de los perjuicios que pueden llegar desde la red, es precisamente el factor humano sobre el que hay que trabajar. La concienciación, la formación continua, la concentración y la atención son las armas más poderosas contra todo tipo de delitos cibernéticos, tanto si provienen de internet como del metaverso. Porque la prevención es siempre la terapia más eficaz.

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